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Mostrando las entradas etiquetadas como Danielewski

Formaste las raíces de mi vida entera...

Tú serás mis raíces Tú serás mis raíces y yo seré tu sombra, aunque el sol me queme las hojas. Tú saciarás mi sed y yo te alimentaré con fruta, aunque el tiempo me robe la semilla.       Y cuando esté perdido y no entienda nada de esta tierra       tú me darás esperanza.              Y siempre oirás mi voz.       Y siempre tendrás mi mano. Porque yo te cobijaré. Y te reconfortaré. Y cuando ya no quede nada de nosotros ni siquiera en la muerte, te recordaré. Mark Z. Danielewski, La casa de hojas

Las consecuencias son las mismas...

Todavía tengo pesadillas. De hecho, las tengo tan a menudo que ya debería haberme acostumbrado. Pero no. La verdad es que nadie se acostumbra a las pesadillas. [...] Hubo un tiempo en que sí me gustaba dormir. De hecho, dormía a todas horas. Pero eso fue antes de que mi amigo Lude me despertara una noche a las tres de la madrugada y me pidiera que fuera a verlo. Quién sabe, si yo no hubiera oído el teléfono esa noche, ¿no sería todo distinto ahora? Muchas veces me lo planteo. [...] ¿Qué sabía yo entonces? ¿Y qué sé ahora? Por lo menos una parte del horror que me llevé a las cuatro de aquella madrugada lo tenéis ahora delante, esperándoos, un poco como me estaba esperando a mí aquella noche, aunque sin estas pocas páginas a modo de envoltorio. Tal como descubrí, la cosa contenía cientos y cientos de páginas. Marañas interminables de palabras, que a veces se retorcían para formar algo coherente y a veces no llevaban a nada, a menudo desmontándose, siempre ramificándose hacia otros ...

Para nadie... (o para ti)

Un deseo de Pelícano Las cavilaciones son mías,       el mundo            te lo dejo                 a ti. Para nadie, Olimpia, Grecia. 31 de agosto de 1988 Mark Z. Danielewski, La casa de hojas

Puntos de vista

Transcripción parcial de Lo que les ha parecido a algunos de Karen Green [...] Byron Baleworth. Dramaturgo británico. Escenario: El Café La Fortuna de la calle Setenta y uno. Baleworth: «Y san Sebastián murió de acidez», para citar a otro famoso dramaturgo británico. Aquí el infinito no es una cuestión de ciencia. Lo que has creado es un dilema semiótico. Hay virus duros de pelar que resisten el sistema inmunitario del cuerpo, ¿no? Pues pasa lo mismo con tu símbolo, la casa : que se resiste a la interpretación. Karen: ¿Eso quiere decir que no tiene significado? Baleworth: Esta sería una larga conversación. Las próximas noches voy a alojarme en el Plaza Athénée. ¿Por qué no cenamos un día? [Pausa] Ese trasto está apagado, ¿no? Karen: Bueno, deme una idea aproximada de cómo abordaría usted la cuestión. Baleworth: [De repente incómodo] Probablemente me centraría en los aspectos fílmicos. Obtendrías algún significado si asociaras la casa con la política, la ciencia o l...

Reconstruyendo

No han sido pocos lo que han intentado[  ] 276 explicar la locura de Holloway. [...] La cinta de Hol[      ]y «Estoy perdido. Sin comida. Con poca agua. Desorientado. Oh, Dios... [              ]» Así emp[ ]eza La cinta de Holloway: con Holloway mirando desquiciadamente a la cámara, con una pared de fondo, los momentos finales de la vida de un hombre. Se trata de retazos discordantes, coherentes únicamente en la medida en que trazan un declive. [...] ¿Cómo olvidar los ojos llorosos de Holloway cuando vuelve la cámara hacia sí mismo? Ya no hay consuelo. No hay esperanza de rescate ni de regreso. «Me lo merezco. Todo esto es culpa mía. Pero lo siento mucho. Lo siento muchísimo», dice en la Parte 2. «¿Y qué más da? Les he disparado. Les he disparado a los dos. [Pausa larga] Solamente me queda media cantimplora de agua. [Otra pausa] No tendría que haber dejado que se escaparan y así [           ...

Tiene que haber algo

La historia de Tom [Transcripción] Día 1 - 10:38 [Fuera de la tienda de Tom;  el frío le condensa la respiración] ¿A quién intento engañar? En un sitio como este tiene que haber fantasmas. Eso es lo que les ha pasado a Holloway y a su equipo, que los han pillado los fantasmas. Y eso nos va a pasar también a mí y a Navy. La diferencia es que él está con Reston. Él no está solo. Yo sí. La cosa está clara. Los fantasmas siempre van primero a por el que se queda solo. Seguro que ya están aquí. Acechando. Día 1 - 12:06 [A fin de mantener el contacto, ha sido  necesario colocar la radio fuera de la tienda] [...] Radio (Karen): ¿Tú cómo lo llevas? Tom: ¿Yo? Pues tengo frío, estoy cagado de miedo y me da la sensación de que se me van a comer en cualquier momento. Pero por lo demás, yo diría que bien. Día 1 - 15:46 [Dentro de la tienda] Muy bien, señor Monstruo. Sé que estás ahí y que tienes planeado devorarme, y yo no puedo hacer nada al respecto, pero ...

pese a todos esos algos...

[ Original ] 432 18 de enero de 1955 No sé nada de Arte con mayúscula. Lo que sí conozco es mi arte. Porque me concierne a mí. Yo no hablo por los demás. De manera que no hablo por las cosas que supuestamente hablan por los demás. Mi arte, sin embargo, habla por mí. Me ilumina el camino. [ Original ] 17 de abril de 1955 Entonces, ¿la historia nos habita a nosotros ? [ Original ] 4 de septiembre de 1955 Amaneceres livianos y cabezas de mármol. ¿Qué coño significa esto? [...] [ B ] 14 de marzo de 1969 ¿Quién no ha matado nunca una hora? No de forma gratuita o sin proponérselo, sino premeditadamente: el asesinato premeditado de los minutos. Se trata de una violencia que viene de una combinación de rendirte, de que no te importe nada y de resignarte al hecho de que solo puedes aspirar a dejarla atrás. De manera que matas la hora. No trabajas, no lees, no te entregas a ensoñaciones. Si duermes no es porque lo necesites. Y cuando por fin se acaba, no quedan prue...

Y un eco en un pasillo oscuro

Por desgracia, los humanos no contamos con una infraestructura neuronal tan sofisticada como la de los murciélagos y las ballenas. Los ciegos tienen que guiarse por la escasa luz de las yemas de los dedos y por la dolorosa forma de una espinilla rota. Su ecocolocación se reduce al tosco cálculo de las simples modulaciones del sonido, ya sea por medio de los golpes sordos de un bastón o del revoloteo grave y extraño de una mera palabra —tal vez dicha por ustedes— arrojada por pasillos vacíos ya muy pasada la medianoche. 62 62 No hace falta que os señale cómo de intensamente personal es este pasaje. Francamente, yo os habría recomendado que os saltarais toda la divagación de los ecos entera si n o fuera por estas seis líneas, sobre todo por la última parte «—tal vez dicha por ustedes...—», que evoca, por lo menos en mí, una de esas reacciones profundas y penetrantes, de esas que casi te dan en el ventrículo: el viejo avanzando —a tientas— por las paredes de una noche más, un avanc...

De felicitaciones

21 de junio de 1983  Mi dulce Johnny: ─bambino dell'oro─ Naciste el día más bañado por el sol y siempre has sido y serás mi luz.                                                                                                      Feliz cumpleaños. Con todo mi amor, Mamá Mark Z. Danielewski, La casa de hojas