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Penélopes

Historiquement, le discours de l'absence est tenu par la Femme: la Femme est sédentaire, l'Homme est chasseur, voyageur; la Femme est fidèle (elle attend), l'homme est coureur (il navigue, il drague). C'est la Femme qui donne forme à l'absence, en élabore la fiction, car elle en a le temps; elle tisse et elle chante; les Fileuses, les Chansons de toile disent à la fois l'immobilité [...] et l'absence [...]. Il s'ensuit que dans tout homme qui parle l'absence de l'autre, du féminin se déclare: cet homme qui attend et qui en souffre, est miraculeusement féminisé. Un homme n'est pas féminisé parce qu'il est inverti, mais parce qu'il est amoureux. (Mythe et utopie: l'origine a appartenu, l'avenir appartiendra aux sujets en qui il y a du féminin .) Roland Barthes, Fragments d'un discours amoureux

Los círculos del tiempo

Hay tiempos que suben en espiral, pero hay tiempos que giran en círculo. Eso pude ver en mi viaje hacia tu pasado. Tu tiempo es un círculo. Lo que se vivió antes de vos, lo volverás a vivir y eso es peligroso. Témele al amor y a sus arranques, témele a tus manos. Yo no sé cómo se rompen los círculos del tiempo. Soy muy vieja y los muertos ya nada podemos aprender, pero sé que hay círculos que se rompen. Los he visto desde las esquinas de la espiral donde muero, hay círculos que los vivos logran romper. Ojalá rompás el tuyo. Tenés que buscar los símbolos, Sofía; encontrando tu pasado, encontrarás tu futuro... Gioconda Belli, Sofía de los presagios

Polvo serán, mas polvo enamorado

Tercer aniversario (1997) Tus hijos, Boris y Yuri, salen con Don Quijote por el antiguo Campo de Montiel y emprenden viajes a la Isla del Tesoro de John Silver. IV aniversario (1998) Elenita: Tus hijos Boris y Yuri acabarán dándose el gustazo con John Coltrane, Compay Segundo y Nikolai Rimsky-Korsakov, pese a las zancadillas que me pone un tal Nintendo. V aniversario (1999) Elenita:  Usando a Valdano como puente, Boris y Yuri han de llegar a fatigar las literaturas de Borges y de Bioy Casares. Aunque partamos de los goles de Maradona y de Di Stéfano. Será por afición... VII aniversario (2001) Elenita: Boris y Yuri todavía no saben decir con Neruda ni con soltura... «Inclinado en las tardes echo mis tristes redes a ese mar que sacude tus ojos oceánicos». Su «hoguera de estupor» es, por el momento, adolescente e íntima y no conocen, pues, la «costa del espanto» de los amores contrariados. Todo se andará. XI aniversario (2005) Elenita: Boris y Yuri h...

Sería ficción

Supongo que te inventaría de nuevo... Sí, no aceptaría lo ocurrido. Continuaría escribiéndote cartas y escribiéndome textos extraños en papelitos blancos. Imaginaría qué podría ocurrirle a nuestra relación, por qué caminos podrían circular nuestras vidas, a quién podríamos haber conocido, cuál sería, en fin, nuestro destino a corto plazo. Tardaría tanto en aceptar la realidad... Viviría durante todo el tiempo que pudiera en una novela en la que tú estuvieras viva. Sí, te inventaría a ti y a nuestro futuro posible. Sería ficción, pero el amor siempre lo es. Tan irreal como esta noche enterrada en nieve, ¿no, Ene? Jorge Carrión, Ene

pese a todos esos algos...

[ Original ] 432 18 de enero de 1955 No sé nada de Arte con mayúscula. Lo que sí conozco es mi arte. Porque me concierne a mí. Yo no hablo por los demás. De manera que no hablo por las cosas que supuestamente hablan por los demás. Mi arte, sin embargo, habla por mí. Me ilumina el camino. [ Original ] 17 de abril de 1955 Entonces, ¿la historia nos habita a nosotros ? [ Original ] 4 de septiembre de 1955 Amaneceres livianos y cabezas de mármol. ¿Qué coño significa esto? [...] [ B ] 14 de marzo de 1969 ¿Quién no ha matado nunca una hora? No de forma gratuita o sin proponérselo, sino premeditadamente: el asesinato premeditado de los minutos. Se trata de una violencia que viene de una combinación de rendirte, de que no te importe nada y de resignarte al hecho de que solo puedes aspirar a dejarla atrás. De manera que matas la hora. No trabajas, no lees, no te entregas a ensoñaciones. Si duermes no es porque lo necesites. Y cuando por fin se acaba, no quedan prue...

Y un eco en un pasillo oscuro

Por desgracia, los humanos no contamos con una infraestructura neuronal tan sofisticada como la de los murciélagos y las ballenas. Los ciegos tienen que guiarse por la escasa luz de las yemas de los dedos y por la dolorosa forma de una espinilla rota. Su ecocolocación se reduce al tosco cálculo de las simples modulaciones del sonido, ya sea por medio de los golpes sordos de un bastón o del revoloteo grave y extraño de una mera palabra —tal vez dicha por ustedes— arrojada por pasillos vacíos ya muy pasada la medianoche. 62 62 No hace falta que os señale cómo de intensamente personal es este pasaje. Francamente, yo os habría recomendado que os saltarais toda la divagación de los ecos entera si n o fuera por estas seis líneas, sobre todo por la última parte «—tal vez dicha por ustedes...—», que evoca, por lo menos en mí, una de esas reacciones profundas y penetrantes, de esas que casi te dan en el ventrículo: el viejo avanzando —a tientas— por las paredes de una noche más, un avanc...

Libros (y dedicatorias) rescatados del olvido

Hubo un propio que quiso  matar a Dios de amor,  si yo consigo que cojas  una gripe. C. St. Jordi 78 DIOS LA VIDA En el mes de julio de 1972, por primera vez en Pacific Palisades, encontré a un joven de ochenta años. Mi amigo Eugène Braum-Munk y yo veníamos de San Francisco, por la costa. Debo decir que, después de pasar Big Sur, el editor que soy comenzó a temblar ante la inminencia de ver al Coloso de Maroussi. ¿Por qué el Coloso? No sé... ─Buenos días. ─Buenos días. ─Usted es mi editor. ─Uno de ellos. ─No, usted no es un editor, usted es un escritor. ¿Cómo, me dije, este demonio de hombre ─que no conoce ni una sola palabra sobre mí─ sabe por anticipado que, en un canasto de mimbre, acumulo montañas de manuscritos por rehacer? Le miro y confronto al Miller real con el imaginario: Gengis Khan convertido en Buda. Dulzura y determinación. ¡Contradicción arrastrada por la vida! Todo se mezcla a la vez. Cuando se pone de pie,...

Todo una invención

[...] qué hamaca de palabras, qué dialéctica de bolsillo con tormentas en piyama y cataclismos de living room. El solo hecho de interrogarse sobre la posible elección vicia y enturbia lo elegible. Que sí, que no, que en esta está... Parecería que una elección no puede ser dialéctica, que su planteo la empobrece, es decir la falsea, es decir la transforma en otra cosa. Entre el Yin y el Yang, ¿cuántos eones? Del sí al no, ¿cuántos quizá? Todo es escritura, es decir fábula. Pero ¿de qué nos sirve la verdad que tranquiliza al propietario deshonesto? Nuestra verdad posible tiene que ser invención , es decir escritura, literatura, pintura, escultura, agricultura, piscicultura, todas las turas del mundo. Los valores, turas, la santidad, una tura, la sociedad, una tura, el amor, pura tura, la belleza, tura de turas. Julio Cortázar, Rayuela (73)

De felicitaciones

21 de junio de 1983  Mi dulce Johnny: ─bambino dell'oro─ Naciste el día más bañado por el sol y siempre has sido y serás mi luz.                                                                                                      Feliz cumpleaños. Con todo mi amor, Mamá Mark Z. Danielewski, La casa de hojas

En un día como hoy... ella

El pensamiento y la vida son polos opuestos. Por consiguiente ─ya que sentarse en una silla y pensar es precisamente lo que ahora hace Orlando─, solo podemos recitar el almanaque, rezar el rosario, sonarnos las narices, atizar el fuego y mirar por la ventana, hasta que haya concluido. Orlando estaba tan quieta que se hubiera oído la caída de un alfiler. ¡Ojalá hubiera caído un alfiler! Siempre eso hubiera sido alguna vida. O si una mariposa hubiera entrado por la ventana y se hubiera posado en su silla, uno podría escribir sobre eso. O si se hubiera levantado a matar una avispa. Ya podríamos empuñar la pluma y escribir. Ya habría una efusión de sangre, aunque de sangre de avispa. Donde hay sangre hay vida. Y aunque matar una avispa es una bagatela en comparación con matar a un hombre, es, sin embargo, un tema mejor para el novelista o el biógrafo que este mero dejarse vivir, este repensar, este inmovilizarse en una silla día tras día, con un cigarrillo y una hoja de papel, y una pluma...

Hagamos literatura, pues

De todos modos la escritura tiene una ventaja sobre la vida, porque en la escritura se pueden hacer borradores. [...] Pensamos en haber vivido lo que se vivió como si fuese un borrador, algo que puede ser transformado. La escritura es el lugar donde los borradores de la vida son posibles, tal vez por eso se hace literatura. Ricardo Piglia, «La literatura y la vida»

En fin

Y he observado que una y otra secuencia componían una leve trama novelesca: como si de pronto se hubieran puesto de acuerdo algunos sucesos autobiográficos para enhebrarme una historia con toques incluso literarios; como si algunos capítulos de mi vida cotidiana estuvieran confabulándose y pidiendo ser narrados y, además, reclamaran convertirse en fragmentos de novela.  Pero ¡esto es un diario! Lo grito para mí mismo y de paso me digo que nadie puede obligar a otra persona a hacer una novela, y menos a mí, que adoro tanto los libros de cuentos. Además, escribo aquí exclusivamente un diario, esto es un diario, no tengo ni por qué recordármelo. Aquí vivo la escritura como secreto, como actividad íntima. [...] Esto es un diario, es un diario, es un diario. Y también es una reivindicación secreta de la «escritura de literatura». Así que no veo del todo bien que la realidad de la calle conspire para que tenga un rumbo novelesco lo que escribo, aunque debo agradecerle que me esté da...

Je me souviens, tu te souviens...

J'ai compris alors qu'un homme qui n'aurait vécu qu'un seul jour pourrait sans peine vivre cent ans dans une prison. Il aurait assez de souvenirs pour ne pas s'ennuyer. Albert Camus, L'étranger

Sin posibilidad de enmienda

Se enfadó consigo mismo, pero luego se le ocurrió que en realidad era bastante natural que no supiera qué quería: El hombre nunca puede saber qué debe querer, porque vive solo una vida y no tiene modo de compararla con sus vidas precedentes ni de enmendarla en sus vidas posteriores. ¿Es mejor estar con Teresa o quedarse solo? No existe posibilidad alguna de comprobar cuál de las decisiones es la mejor, porque no existe comparación alguna. El hombre lo vive todo a la primera y sin preparación. Como si un actor representase su obra sin ningún tipo de ensayo. Pero ¿qué valor puede tener la vida si el primer ensayo para vivir ya es la vida misma? Por eso la vida parece un boceto. Pero ni siquiera boceto es la palabra precisa, porque un boceto es siempre un borrador de algo, la preparación para un cuadro, mientras que el boceto que es nuestra vida es un boceto para nada, un borrador sin cuadro. Milan Kundera, La insoportable levedad del ser

Temps per llegir

A partir del moment que un es planteja la qüestió del temps per llegir, això significa que no en té ganes. Perquè, ben mirat, ningú no té mai temps per llegir . Ni els nens, ni els adolescents, ni els grans. La vida és un obstacle perpetu per a la lectura. [...] El temps per llegir sempre és un temps robat. (Com el temps per escriure, o com el temps per estimar.) Robat a què? Diguem que al deure de viure. Aquesta és, sens dubte, la raó per la qual el metro — símbol assegut d'aquest deure ─  és la més gran biblioteca del món. El temps per llegir, com el temps per estimar, dilata el temps per viure. [...] Mai no he tingut temps per llegir, però res, mai, no ha pogut impedir-me acabar una novel·la que m'agradava. La lectura no és pròpia del temps social, és, com l'amor, una manera de ser. No es tracta de saber si tinc temps per llegir o no (temps que, d'altra banda, ningú no em donarà), sinó de si m'ofereixo o no el plaer de convertir-me en lector....

¿Por qué escribir?

Se trata de correlaciones y de lazos. [...] Se trata de desplazamientos y de movimientos del sentido. Poner en relación los acontecimientos (representados y externos) de la narración, acarrear lo que está en el otro lado, establecer el enlace entre los fragmentos invisibles. [...] Por eso Kafka escribe un diario, para volver a leer las conexiones que no ha visto al vivir. [...] Solo entiende lo que ha vivido, o lo que está por vivir, cuando está escrito. No se narra para recordar, sino para hacer ver. Para hacer visibles las conexiones , los gestos, los lugares, la disposición de los cuerpos. Ricardo Piglia, El último lector

Lecturas solitarias en el subsuelo

Hace treinta y cinco años que trabajo con papel viejo y esta es mi love story . Hace treinta y cinco años que prenso libros y papel viejo, treinta y cinco años que me embadurno con letras, [...] y es que durante estos treinta y cinco años me he amalgamado con el mundo que me rodea porque yo, cuando leo, de hecho no leo, sino que tomo una frase bella en el pico y la chupo como un caramelo, la sorbo como una copita de licor, la saboreo hasta que, como el alcohol, se disuelve en mí, la saboreo durante tanto tiempo que acaba no solo penetrando mi cerebro y mi corazón, sino que circula por mis venas hasta las raíces mismas de los vasos sanguíneos. [...] De esta manera, a pesar de mí mismo, me he vuelto sabio y ahora me doy cuenta de que mi cerebro es un fajo de pensamientos prensados en la prensa mecánica. Bohumil Hrabal, Una soledad demasiado ruidosa

No era una pregunta, pero...

Laura no debía leer la carta de mamá. [...] De cuando en cuando se pierden cartas; ojalá esta se hubiera ido al fondo del mar. [...] Al bajar del autobús en la rue de Rennes se preguntó (no era una pregunta, pero cómo decirlo de otro modo) por qué no quería mostrarle a Laura la carta de mamá. No por ella, por lo que ella pudiera sentir. No le importaba gran cosa lo que ella pudiera sentir, mientras lo disimulara. (¿No le importaba gran cosa lo que ella pudiera sentir, mientras lo disimulara?) No, no le importaba gran cosa. (¿No le importaba?) [...] Y le importaba por él, naturalmente, por el efecto que le haría la forma en que a Laura iba a importarle la carta de mamá.  Julio Cortázar, Cartas de mamá

Biografías de olvidados S. L.

Yo no era nadie. Rodney Grant no era nadie. Omar Hassim-Alí, nadie. Javier Rodriguez  ―el carpintero jubilado de setenta años que ocupó la cama hacia las cuatro ― no era nadie. Tarde o temprano moriríamos todos, y cuando se llevaran nuestros cadáveres y los enterraran, solo nuestros amigos y familiares sabrían que habíamos muerto. Nuestro fallecimiento no se anunciaría por radio y televisión. No habría esquelas en el New York Times . No escribirían libros sobre nosotros. Ese es un honor reservado a los poderosos, a los que han ganado la fama, a quienes poseen alguna cualidad excepc ional, pero ¿quién se molesta en publicar biografías de gente corriente, de esos olvidados que van a trabajar todos los días, con quienes nos encontramos por la calle y que apenas nos molestamos en observar? En general, las vidas se esfuman. Una persona muere y poco a poco todo rastro de su vida desaparece. [...] Mi idea era la siguiente: crear una empresa que publicara libros sobre los olvidados, r...

Las perras negras (siempre Rayuela)

Pero el amor, esa palabra... Moralista Horacio, temeroso de pasiones sin una razón de aguas hondas, desconcertado y arisco en la ciudad donde el amor se llama con todos los nombres de todas las calles, de todas las casas, de todos los pisos, de todas las habitaciones, de todas las camas, de todos los sueños, de todos los olvidos o los recuerdos. Amor mío, no te quiero por vos ni por mí ni por los dos juntos, no te quiero porque la sangre me llame a quererte, te quiero porque no sos mía, porque estás del otro lado, ahí donde me invitás a saltar y yo no puedo dar el salto [...]. Tan triste oyendo al cínico Horacio que quiere un amor pasaporte, amor pasamontañas, amor llave, amor revólver, amor que le dé los mil ojos de Argos, la ubicuidad, el silencio desde donde la música es posible, la raíz desde donde se podría empezar a tejer una lengua. [...] ¿Por qué stop? Por miedo a empezar las fabricaciones, son tan fáciles. Sacás una idea de ahí, un sentimiento del otro estante, los atás co...