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Declaración de intenciones

Déjame decirte un par de cosas antes de desearte buen viaje: la primera tiene que ver con los intelectuales, justamente... Es muy fácil descojonarse de ellos... Sí, es fácil que te cagas... Muchas veces no son muy cachas y además no les gusta meterse con nadie... No les emocionan las demostraciones de fuerza, ni las medallas, ni los cochazos, así que sí, es muy fácil... Basta con arrebatarles el libro de las manos, la guitarra, la pluma o la cámara de fotos, y ya no dan pie con bola, los muy gilipollas.... De hecho, es la primera cosa que suelen hacer los dictadores: romper gafas, quemar libros o prohibir conciertos, no les sale caro, y les puede evitar más de un problema más adelante... Pero déjame que te diga que si ser intelectual significa que a uno le guste aprender, ser curioso, atento, admirar, emocionarse, tratar de comprender cómo funcionan las cosas e intentar irse a la cama un poco menos tonto que la víspera, entonces sí, reivindico mi condición totalmente: no solo soy u...

Trasllats imminents

Teníamos todos que atrevernos a retar a lo desconocido y, sobre todo, volver a los días del amor. Enrique Vila-Matas, «Materia oscura» ( Exploradores del abismo )

Vila-Matas again

Miro hacia atrás en mi vida y solo se me ocurre decir que el tiempo es pérfido, nos hace creer que nunca pasa, y cuando miramos atrás ha pasado demasiado aprisa, aunque no lo suficiente como para no ser ahora consciente de que siendo yo uno, ha estado, a lo largo de todo este tiempo, otro siempre en mí, llamémosle Mastroianni. [...] Todos pensamos muchas tonterías o cosas absurdas a lo largo de un día, pero estas generalmente no salen a la luz. Son pensamientos que enterramos y que generalmente olvidamos para poder pensar más tonterías. En fin.   Enrique Vila-Matas, « Mastroianni-sur-Mer » ( Una vida absolutamente maravillosa )

Recuerda

Todo me parecía tan hermoso, tanto más hermoso que las cosas de la ciudad, que cada año me repetía a mí misma: « Anna, nunca viste algo tan bonito como esto, intenta recordarlo, intenta memorizar todas las cosas maravillosas que estás viendo y de este modo siempre estarán contigo, incluso cuando ya no puedas verlas » . Creo que nunca miré el mundo con tanta atención, como en aquellos viajes en tren hacia el norte. Quería que todo me perteneciera, que toda la belleza pasara a formar parte de mí misma, y recuerdo cómo me afanaba en recordarlo, intentando guardarlo para más adelante, atraparlo para cuando realmente lo necesitara. Paul Auster, El país de las últimas cosas

Todo queda por delante

El miedo, el miedo de cabeza de hidra, que se da ferozmente en todos nosotros, es una resaca procedente de formas de vida inferiores. Estamos a caballo entre dos mundos: aquel del que hemos surgido y aquel al que nos dirigimos. Ése es el significado más profundo de la palabra « humano » , el de que somos un eslabón, un puente, una promesa. En nosotros es en quienes el proceso de la vida llega a su realización. Tenemos una responsabilidad tremenda y su gravedad es lo que nos infunde el miedo. Sabemos que, si no avanzamos, si no realizamos nuestro ser potencial, recaeremos, farfullaremos y arrastraremos el mundo con nosotros. Llevamos el Cielo y el Infierno dentro de nosotros; somos los constructores cosmogónicos. Podemos optar y nuestra esfera de acción es toda la creación.  [...] No hay sitios donde ir: ni a por premio ni a por castigo. El lugar es siempre aquí y ahora, en tu propia persona y de acuerdo con tu propia fantasía. El mundo es exactamente lo que imaginas que es, ...

De miedos y otros temores

La inteligencia libera y a la vez entrampa. Nos permite anticipar lo que va a suceder — información útil para sobrevivir — , pero puede pasarse de rosca y provocar esas patologías de la anticipación que tan bien conocen los psiquiatras. Vivimos entre el recuerdo y la imaginación, entre fantasmas del pasado y fantasmas del futuro, reavivando peligros viejos e inventando amenazas nuevas, confundiendo realidad e irrealidad, es decir, hechos un lío. Para colmo de males, no nos basta con sentir temor, sino que reflexionamos sobre el temor sentido, con lo que acabamos teniendo miedo al miedo, un miedo insidioso, reduplicativo y sin fronteras. José Antonio Marina, Anatomía del miedo

Depresión

Se repetía, iba de un lado a otro desconcentrada y desaparecía de la vista. Y querías atravesar aquella neblina creada por los fármacos, atravesarla con lo que hiciera falta, con palabras (punzantes, crueles o suplicantes), pero ni los ataques ni las súplicas le alcanzaban. Bett decía: « Lo sé, cariño, ahora mamá está mal. Mamá se encuentra así a veces » , o bien: « No lo entiendes. Es como un nudo que tengo en el estómago » , o bien: « Me ocurrió algo cuando era pequeña, no puedes comprenderlo, y sabe Dios que nunca he querido que lo comprendieras. Estas pastillas me quitan la ansiedad » . Sí, la ansiedad, el brillo, la luz. [...] Era duro. Querías salvarla, querías devolverla al aire que antes respiraba y que la hacía sentirse bien y hermosa. Y te enfurecía que hiciera aquello, estabas muy enojada con ella. Pensabas que de manera gratuita y deliberada estaba destruyendo a tu madre, suprimiéndola, suprimiéndose a sí misma, dejando que se desmoronase ante tus ojos. Te abandonaba. ...

Never more

Coloca una hoja de papel en blanco ante sí sobre la mesa y escribe estas palabras. El cielo es azul, negro, gris y amarillo. El cielo no está allí y es rojo. Todo esto ocurrió ayer, todo esto ocurrió hace cien años. El cielo es blanco, huele a tierra y no está allí. El cielo es blanco como la tierra y huele a ayer. Todo esto ocurrió mañana, todo esto ocurrió dentro de cien años. El cielo es de color limón, rosa y lavanda. El cielo es la tierra. El cielo es blanco y no está allí. [...] Encuentra otra hoja de papel. La coloca ante sí sobre la mesa y escribe estas palabras con su pluma: Fue. Nunca volverá a ser. Recuérdalo. Paul Auster, « El libro de la memoria » ( La invención de la soledad )

Estimar-se o no estimar-se, that's the question

— Tú no me odias. Y en realidad ocurre justo lo contrario. Eres tú la que siempre estropeas las cosas al intentar disfrazarlas. ¿Por qué no puedes aceptarlas tal y como son? ¿Dónde demonios está tu sentido del humor? ¿Por qué te lo tomas todo tan en serio? « Ah, cállate ya — pensé — . Cállateya cállateya y continúa con lo que estabas haciendo. » — Detesto que se rían de mí — dije terminantemente. — Solo me río de ti cuando te lo buscas. Y, además, deberías aprender a reírte de ti misma. Exasperada — lo que me apetecía no era un sermón — , le toqué con las manos de Albertine-Albert. Respiró con fuerza, pero luego, suspirando, se movió y las apartó. — En realidad — prosiguió afable — , deberías aprender a ser más tolerante contigo misma. Me puse boca arriba y miré al techo. — Tú y tus sentencias. ¿Acaso predicas con el ejemplo? — Lo intento. Y supongo que con cierto éxito, ya que no voy por el mundo tan exaltado como tú. Intento que las cosas sean lo más claras y senc...

Dia gris a Barcelona

Recuerda que anoche Celia, con marcado acento budista en sus palabras, le decía que siempre estamos tejiendo y entretejiendo en cada momento de nuestras vidas. Tejemos, le decía Celia, no sólo nuestras decisiones, sino también nuestros actos, nuestros sueños, nuestros estados de vigilia: de una forma perpetua tejemos un tapiz. Y en el centro del mismo, concluyó Celia, a veces llueve. [...] Llueve siempre en la alta fantasía, decía Dante. Y llueve, sobre todo ahora, en su imaginación, y también en Barcelona. En esa ciudad diluvia, sí. [...] La lluvia siempre nos hace recordar, nos trae la memoria de otros tiempos. [...] Escribe mentalmente frases y en una de ellas se pregunta cómo será Londres cuando las personas que ama estén ya, al igual que él, muertas. Serán días — eso puede ya darlo por seguro — en los que todos sus difuntos se habrán convertido en humedad pura y hablarán desde sus soledades remotas y salvajes, hablarán tal como lo hace la lluvia en África, y ya no recordarán...

Lo que no ocurrió

Esa es la idea con la que está jugando, dice Renzo, escribir un ensayo sobre las cosas que no ocurren, las vidas que no se han vivido, las guerras que no se han librado, los mundos en la sombra que corren paralelos al mundo que tomamos por real, lo que no se ha dicho y no se ha hecho, lo que no se recuerda. Peligroso territorio, quizás, pero valdría la pena explorarlo. Paul Auster, Sunset Park

La novela de la niebla

La novela comienza en una estación de ferrocarril, resopla una locomotora, un vaivén de pisotones cubre la apertura del capítulo, una nube de humo esconde parte del primer párrafo. Entre el olor a estación pasa una ráfaga de olor a cantina de la estación. Hay alguien que está mirando a través de los vidrios empañados, abre la puerta encristalada del bar, todo es neblinoso, incluso dentro, como visto por ojos de miope, o bien por ojos irritados por granitos de carbón. Son las páginas del libro las que están empañadas como los cristales de un viejo tren, sobre las frases se posa la nube de humo. Es una noche lluviosa; el hombre entra en el bar; se desabrocha la gabardina húmeda; una nube de vapor lo envuelve; un silbido parte a lo largo de los rieles brillantes de lluvia hasta perderse de vista. [...] Las estaciones se parecen todas; poco importa que las luces no logren iluminar más allá de su halo deslavazado, total, éste es un ambiente que tú conoces de memoria, con el olor a tren q...

Tiempos modernos

Andan por el suelo como abejas. Construyen y hacen sus chapuzas a centenares, durante todo el día y la noche. Ruedan ruedan los tranvías, amarillos con vagones abiertos, sobre la Alexanderplatz cubierta de madera, es peligroso apearse en marcha. [...] En la esquina de la Landsberger Strasse han liquidado Friedrich Hahn, unos antiguos almacenes, los han vaciado y pasarán a la Historia. [...] Allí hay un viejo con una balanza médica: vigile su peso, 5 pfennig. Queridos hermanos y hermanas que pululáis por la Alex, disfrutad de este momento, mirad por el agujero que hay junto a la balanza a ese vertedero, donde en otro tiempo floreció Jürgens, y ahí están aún los almacenes Hahn, vacíos, evacuados y destripados, donde sólo quedan todavía los trapos rojos de los escaparates. Delante de nosotros hay un montón de basura. Polvo eres y en polvo te convertirás, edificamos una suntuosa mansión, y ahora no entra ni sale nadie. Así se hundieron Roma, Babilonia, Nínive, Aníbal, César, todos se hu...

Ensenyem, aprenem...

No ensenyi els seus alumnes a subratllar, senyor professor, ensenyi'ls a escriure. Salvador Sostres
Jean-François Coen, "La tour de Pise"

Fausto

No tiene límites el infierno ni se circunscribe a un solo lugar: donde estamos nosotros está el infierno. Christopher Marlowe, La trágica historia  de la vida y muerte del doctor Fausto

Liverpool

Som bolets post industrials. Cementiris nuclears. Putxinel·lis sense mans. Laberints inacabats. Cantautors poc inspirats. Polaroids per revelar. Pèrits incapacitats. Biorritmes sincopats. Som robots desmemoriats. Som soldats desprogramats. Nedadors descoordinats. Som pirates aruïnats. Som infants desenganyats. Somiadors formatejats. Creadors de l'endemà. Fills de la utopia. Els Amics de les Arts, Liverpool

Caos vital

Supervivència, en diuen. Tot sovint accidental, de vegades forjada per criatures o forces de les quals no tenim noció, és sempre temporal. Wallace Stegner, En lloc segur

Recuperant joies passades

Voyager, c'est bien utile, ça fait travailler l'imagination. Tout le reste n'est que déceptions et fatigues. Notre voyage à nous est entièrement imaginaire. Voilà sa force. Il va de la vie à la mort. Hommes, bêtes, villes et choses, tout est imaginé. C'est un roman, rien qu'une histoire fictive. Littré le dit, qui ne se trompe jamais. Et puis d'abord tout le monde peut en faire autant. Il suffit de fermer les yeux. C'est de l'autre côté de la vie. Louis-Ferdinand Céline, Voyage au bout de la nuit

De literats i intel·lectuals

No érem indiferents. Vivíem en el nostre temps, que era un temps difícil. Teníem els nostres interessos, que eren principalment literaris i intel·lectuals i només ocasionalment, indefugiblement, polítics. Però el que la memòria em porta d'allà no és la política, ni la dificultat de viure amb cent cinquanta dòlars al mes, ni tan sols el que escrivia, sinó els detalls de l'amistat: festes, pícnics, passejos, converses a mitjanit, visions de les hores de lleure ocasionals. L' amicitia dura més que la res publica , i com a mínim igual que l' ars poetica . O així m'ho sembla ara. El que realment il·lumina aquells mesos són les cares dels nostres amics. Wallace Stegner, En lloc segur